El Museo de Teruel realiza trabajos de prospección geofísica en los yacimientos ibéricos en Oliete

Esta semana se están realizando trabajos de prospección geofísica encargados por el Museo de Teruel de la Diputación Provincial en los yacimientos ibéricos del Cabezo de San Pedro y El Palomar en Oliete. El objetivo es detectar estructuras constructivas y restos de actividades para planificar y seguir llevando a cabo trabajos de investigación y conservación del patrimonio. Así, en apenas dos jornadas ya se han descubierto una treintena de hornos que confirman una intensa actividad fabril. Los trabajos coinciden con el inicio de la habitual campaña de excavación del equipo arqueológico del Museo, que este año se extenderá por dos meses, el doble de la duración habitual. 

Las prospecciones se están realizando en varias áreas del poblado del Cabezo de San Pedro, con especial incidencia en las zonas donde se prevé la ubicación de estructuras de producción, una auténtica zona fabril que apenas es detectable con la metodología convencional. También se van a realizar trabajos geofísicos en el interior del recinto amurallado, con el fin de detectar posibles calles, agrupamientos de casas y otras estructuras, en los fosos defensivos y en la zona donde se localizó una necrópolis de incineración correspondiente a un etapa anterior al poblado ibérico. De hecho, en las primeras prospecciones ya se han localizado decenas de enterramientos sin excavar.

Cuando terminen en el Cabezo de San Pedro, los trabajos continuarán en el poblado agrícola de El Palomar. El objetivo es conocer la estructura del poblado en las zonas no excavadas, así como detectar la presencia de hornos y hogares y opcionalmente, de estructuras de delimitación del poblado. Se prevé también que se amplíe el conocimiento de la extensión de la necrópolis visigoda existente sobre los restos ibéricos.

El diputado de Cultura de la Diputación de Teruel, Diego Piñeiro, ha estado conociendo estos trabajos, de los que ha dicho que “ya están dando resultados muy positivos” y con los que el Museo de Teruel confirma su apuesta por impulsar la conservación y la difusión de estos yacimientos.“Esta administración se toma muy en serio la puesta en valor de este lugar y de otros en los que nuestro museo ha estado trabajando desde hace mucho tiempo, como la cercana villa romana de Urrea de Gaén o el yacimiento romano de la Caridad en Caminreal. Vamos a aprovechar los recursos extras de los remanentes para darle un impulso a las excavaciones y antes hemos de saber dónde hay que focalizar los esfuerzos”, ha dicho.

Piñeiro ha recordado que esta actuación es posible gracias a una nueva línea de 200.000 euros para actuar en los yacimientos arqueológicos incluida en la modificación presupuestaria del mes pasado, que incorporó al presupuesto de 2021 los remanentes de tesorería de 2020. “No son solo palabras, vamos del dicho al hecho. Estamos comprometidos con un presupuesto mayor que también ha permitido comenzar ya los habituales trabajos de excavación que otros años solo se desarrollaban en el mes de julio y que este año durarán dos meses, de nuevo con la colaboración del Parque Cultural del río Martín, la Comarca Andorra-Sierra de Arcos y el Ayuntamiento de Oliete”.

Respecto a los trabajos de prospección, que corren a cargo de la empresa SOT Prospecciones Arqueológicas, el director del Museo de Teruel y codirector de la excavación junto a Beatriz Ezquerra, ha apuntado que la utilización de estos medios en los estudios arqueológicos “buscan detectar y documentar estructuras constructivas subyacentes, así como indicios de actividades productivas o de restos de enterramientos sin recurrir a la excavación arqueológica y suponen un avance tremendo respecto a lo que sabíamos del yacimiento. Ha explicado que se está aplicando “una combinación multisistema, con técnicas magnéticas y de georradar para conocer la estructura del subsuelo y la presencia de información geofísica que permita ampliar el conocimiento de estos enclaves”.

Según ha dicho Vicente, la documentación que se va a generar con estos trabajos “hará avanzar de forma muy importante el conocimiento de los dos poblados, así como incrementar la prevención y protección de los restos arqueológicos y permitirá planificar nuevos trabajos en zonas especialmente interesantes con mayor fiabilidad”. 

Sobre la prospección

La prospección con georradar permite averiguar la estructura del subsuelo, en 3D, a partir de la transmisión de impulsos electromagnéticos y la posterior recepción de las reflexiones generadas por la diferente composición de los elementos enterrados. Se obtiene una verdadera “fotografía” del subsuelo, a diferentes profundidades, con una precisión que no se puede obtener por otros medios de prospección, sin efectuar excavaciones extensas.

La prospección magnética, por su parte, se basa en la medición en grandes extensiones de pequeñas variaciones en el campo magnético, producidas por el tipo de estructuras o de objetos alojados en el subsuelo. Es especialmente relevante en la detección de estructuras en negativo (fosos, silos, canalizaciones..) y en estructuras de combustión (hornos y hogares). 

El proceso de trabajo comienza con la obtención de los datos a través de una unidad informática que registra y graba los datos ofrecidos por las antenas e impulsores, continúa con el procesamiento y filtrado de la información, eliminando factores de distorsión, su correlación espacial a través de sistemas de información geográfica y el tratamiento mediante un software muy complejo y altamente especializado que permite la obtención de los datos finales y su interpretación. 

Un proyecto con los mismos objetivos se desarrollará también en otro importante yacimiento donde el Museo de Teruel realiza investigaciones, trabajos de conservación y de difusión: la villa romana de La Loma del Regadío en Urrea de Gaén. Será financiada por el Ayuntamiento y correrá a cargo de la misma empresa que trabaja estos días en los yacimientos de Oliete.